TÚ Y TU MARCA

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Tú y tu marca personal

Tu marca personal y tú formáis una unidad inseparable. Acéptalo.

Marca personal: imprescindible si quieres vivir bien de la Psicología. No puedes hacer como que no te enteras de lo que está pasando en el mundo digital. Porque tus clientes te van a buscar en ese mundo digital. Es ahí donde van a investigar sobre ti, donde van a valorar tu credibilidad. Es ahí donde van a analizar tu manera de mostrarte al mundo.

Y si lo que muestras al mundo es igual a lo que TODOS muestran, ¿por qué habría de fijarse en ti tu posible cliente? 

Pensar en marca personal es pensar en lo que te define, te diferencia y te distingue del resto de psicólogos que ejercemos la profesión. Para llegar a este conocimiento es necesario dejar a un lado el pensamiento expansivo que te dice todo aquello para lo que estás capacitado y pasar a un pensamiento interiorizado en el que separes, de todo lo que podrías hacer bien, aquello que te hace sentir realmente bien.

No te engañes con cantos de sirena que te arrastran al camino de la imágen. Sin duda, tu imagen es inseparable de tu marca personal. Y es imprescindible también. Pero tu marca personal tiene que ser mucho más que la imágen que ofreces a los demás en el mundo digital y en el real.

Tu marca personal tiene que ser honesta

No vale que te inventes un papel para representar porque creas que es el que te va a proporcionar mayores beneficios. A la larga tus clientes se darán cuenta de que hay falta de autenticidad.

Por ejemplo, si no te gusta trabajar con niños, no te especialices en trastornos infantiles. Nunca serás capaz de transmitir que disfrutas con tu trabajo. Da igual si tu zona está super poblada de colegios y ves un enorme nicho para ti. No habrá coherencia entre tus deseos de ganar dinero y tu satisfacción personal por el trabajo que realizas.

Tu marca personal tiene que ajustarse a ti

Tu marca personal tiene que ajustarse a ti como un guante y no al revés. Debe permitirte actuar con comodidad. Nadie puede estar mucho tiempo fingiendo ser quien no es. Antes o después, la rutina y la inercia te llevarán a tu camino natural como un río vuelve a su cauce.

Si no te encuentras a gusto con lo que haces entrarás en una rueda de desgana y apatía. Con el tiempo acabarás necesitando «fingir» que lo que haces es realmente lo que quieres hacer.  Tu relación con tus pacientes/clientes se volvera mecánica y tendrás que estar continuamente ajustando la imágen que les ofreces para que coincida con lo que esperan de ti.

Tu marca personal tiene que hacerte vibrar

Todos los psicólogos tenemos un cliente ideal que nos hace vibrar, nos hace sentir mejores profesionales, nos agudiza los sentidos para acabar dando con ellos lo mejor de nosotros mismos.

No se trata simplemente de disfrutar más nosotros cuando trabajamos con ellos. Es también ser capaces de transmitirles esa pasión, de hacer que se sientan más capaces de tomar las riendas de su vida. Es ayudarles a verse en la mejor versión de sí mismos. Es ayudarles a descubrir que, a pesar de las dificultades, su vida también puede hacerles vibrar y sentirse más optimistas con los cambios que necesitan hacer.

Por eso es importante que descubras cuál es tu cliente ideal y te enfoques profesionalmente ahí.

Tu marca personal tiene que definirte como profesional de la psicología

No es una decisión fácil. De hecho, es tan difícil que muchos psicólogos no llegan a tomarla nunca. Porque nos quedamos pensando en lo que podemos perder si nos definimos y especializamos. Pensamos más en lo que es posible perder que en lo que es posible ganar.

Hacer elecciones personales sobre tus clientes ideales y definirte te ayuda a especializarte. Especializarte te hace ser diferente. Ser diferente hace que te busquen. Y éste es el objetivo del marketing para psicólogos: conseguir que tus clientes te busquen y conseguir que te encuentren cuando te buscan.